De las festividades heredadas por el Imperio a Vegetaria, ninguna se ha conservado con mayor fervor que el 17 de marzo: Día de San Patricio. Es tanta la efusividad con que los habitantes de esta lejana región celebran estas fiestas, que podríamos casi concluir que se trata de unas Fiestas Patrias.
Con algo de retraso, llega esta relación de los eventos que caracterizan este memorable día en la vida de los naturales de Vegetaria:
Lo primero que destaca es, desde luego, el color seleccionado para las decoraciones del Día de San Patricio. Ningún día es más verde en Vegetaria que el 17 de marzo. Qué mejor recurso que éste para enfatizar los valores más importantes para esta nación: el amor y el respeto por la naturaleza. Es por eso que todo debe pintarse de este natural color para las festividades: ríos, calles, cerveza y, desde luego, las personas. La ignorancia de esta creciente tradición debe ser castigada con un pellizco, aplicado por un amable habitante que no desea nada más que invitar al extranjero a integrarse en alma, espíritu y guardarropa a esta familia.
Aunque uno de los orgullos más grandes de Vegetaria está en la concentración de una inmensa cantidad de vegetación, proveniente de todos los rincones de este planeta, ningún elemento del Reino Vegetal es más festejado en el Día de San Patricio que el trébol. Tres o cuatro hojas, da igual. Todos los regalos y mutaciones de la naturaleza son bienvenidos para alegrar a los habitantes de la región en este día.
Desde luego, una Fiesta Patria no puede existir sin un dejo de nostalgia por tiempos pasados. Es por esto que en Vegetaria se recuerda con melancolía a la Madre Patria: Irlanda, tierra de basta verdura que dio origen a gran parte de los ancestros de la población vegetariana. Existe una sensación de añoranza por este país de larga tradición agricultora, carente de predadores naturales y apta para una innumerable cantidad de vegetación. Sin duda, es el ideal geográfico de Vegetaria.
Aunque esta festividad no implica el cierre de los bancos o el cese de las labores (porque en Vegetaria tales actividades no son vistas como una carga, sino una contribución responsable a la sociedad), no hay mejor manera de terminar el Día de San Patricio que con un refrescante vaso de cerveza verde o, en su defecto, whisky. Sólo la cebada o la malta fermentadas son permitidas para dar cierre a un día de celebración, dando pie a cantos y bailes con los que la población de Vegetaria se funde en un sólo y complacido ser.
¡Viva Vegetaria!