lunes, 23 de febrero de 2009

De las costumbres comerciales de Vegetaria

En Vegetaria, el consumismo desaforado es cosa del pasado, cuestión de generaciones menos iluminadas que no tienen un contacto espiritual con su alimentación. La adquisición de los sagrados alimentos es un ritual de fraternidad y armonía que se realiza semanalmente.

En primer lugar, es de suma importancia realizarlo en grupos. De otra manera implicaría un desperdicio de recursos: energéticos y temporales. No hay mejor momento para bondear (como los nativos llamarían a esta fusión de almas) que mientras se salva el planeta.

El ritual comienza entonces, con la cita. Puede realizarse de forma casual: una simple llamada telefónica, un comentario después de la clase; o puede convertirse en una ocasión preestablecida, eligiendo un día determinado de la semana.

Para los bienes más indispensables, hay una meca indiscutible: Trader Joe's. No existe mejor comunidad comercial para acoger los ideales de los habitantes de Vegetaria: lo mejor del mundo a la vuelta de tu casa. Ningún pequeño y ambicioso comerciante es capaz de competir con la inmensidad de Trader Joe's, donde las importaciones internacionales (líneas sumamente auténticas de productos bajo ramas como: Trader Giotto o Trader José) son probadas personalmente por alguna persona no especificada (probablemente este Joe/Giotto/José) para garantizar su buen sabor antes de tocar nuestros paladares.

Nada provoca más felicidad en Vegetaria que llenar las bolsas previamente adquiridas (de tela, desde luego, ningún material sintético) de frescos productos. Si son orgánicos, mejor. Nada da más satisfacción que rechazar la oferta de una bolsa de papel (nunca de plástico) en la cual acarrear los bienes comprados. Nada como esto dice: "Yo tengo consciencia de mi lugar en el mundo. Yo sé que estoy aportando mi grano de ayuda a su salvación".

En este paraíso del consumo puede encontarse prácticamente todo lo que se necesita para la vida cotidiana: leche (que bien puede ser de soya), café de indiscutible comercio justo, frutas y verduras provenientes de todos los rincones del planeta, panes integrales con más granos de los que podríamos imaginar que existen y, porqué no, carne-pollo-pescado. Porque, como he dicho, en Vegetaria no hay discriminación. Si los extranjeros a esta cultura queremos envenenar nuestro cuerpo con sus toxinas, somos bienvenidos a ello.

Aun así, partimos de Trader Joe's con la consciencia tranquila, con la carne en nuestras bolsas de tela, seguros de que el animal al que alguna vez perteneció nunca fue maltratado ni estimulado químicamente. Tal vez, incluso, llevemos una pequeña planta para colocar en nuestros escritorios o nuestras ventanas, alegrando nuestra estancia en esta paradisiaca región.

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